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23 de junio de 2009

No es una tragedia ser un escritor tan brillante en un país tan estúpido?

Marquez sorprende, sorprende sobretodo por ser un escritor colombiano. Porque se me hace que la literatura de Marquez aunque este ambientada en épocas tan lejanas, en escenarios a veces fantasiosos, y digamos que con historias comunes, refleja tanto esa colombianeidad que muchos detestamos?

Lo que pasa es que el tipo la supo hacer, él es muy sutil, no da nada entero, no da las cosas entendidas, no da nada para comer, el es sutil, discreto, se sabe salir por la tangente, es muy metafórico, lleno de analogías, da para pensar, no te lo da pensado, igual a su cercano “costeño” también compatriota Ciro Guerra y sus viajes del viento. Ellos nos deleitan con la hermosura del trópico, no dicen nada directamente, no hacen una confrontación clara, dura o directa, pero cada detalle de sus historias, cada personaje, cada acontecimiento es una metáfora que hace una gran, gran crítica a la sociedad colombiana.

Uno diría “no, Del Amor y Otros Demonios es solo una historia de amor imposible entre un frailecito y una hermosa y atormentada chiquilla”. Y es eso, pero es mucho más. ¿Cuántos de nuestros padres no se casan solo por conseguir una posición en la sociedad ahora y hace un siglo como el Marquez y Bernarda? Ahora es lo mismo pero de forma diferente ¿no se casan aun las mujeres con hombres porque son los gerentes de una multinacional, porque tienen un apartamento en los rosales o porque asi aseguran el resto de su vida económica? ¿No nacen de esos matrimonio hijos insoportables absolutamente carentes de “amor” (cuando ni siquiera nacieron del amor, sino del estatus), no se convierten estos niñitos en los endemoniados como Sierva María? ¿No es acaso el amor hoy y hace un siglo algo lleno de ataduras e imposibles? Un frailecito se enamora de una chiquilla adolescente, no nos enamoramos mas acaso de aquellos a quienes nuestros padres detestan, a los que no pueden ver ni en pintura, porque lo primero que preguntan nuestros padres es “y quien es fulanito, y que hace, y donde estudio, y donde trabaja, y mira ese pelo largo, y mira como se viste, y mira la cara que hace, y te va a recoger y te va a traer de nuevo a la casa??”

El amor nos lo llenan de reglas, de posturas, de imágenes, de mascaras, nos lo condicionan, el amor condicionado por el estatus, la clase, la plata, condicionado por la edad (no está muy grandecito o muy chiquito), el amor condicionado por la “pinta”, por el pelo, por el apellido, por la universidad donde estudia o por el trabajo que tiene. Quien no se ha enamorado perdidamente del que trasgrede todas las reglas condicionadas? Y precisamente uno se enamora perdidamente porque él es el que rompe todas las reglas que nos impuso la sociedad, la familia (léase el Laberinto de la Soledad de Octavio Paz), y se vuelve en un amor imposible cuando no somos capaces de liberarnos de las malditas y estúpidas posturas familo-sociales.

No terminan acaso en decadencia las familias que vivieron del estatus como la del Marquez y Bernarda? No se convierten acaso en fantasmas eternos los amores verdaderos no logrados como el de Dulce María. No es acaso Bernarda el prototipo de mujer que solo piensa en la belleza y en tener un esposo rico como en la sociedad actual?

No terminan en el olvido los apartamentos en cada capital del mundo como terminaron en ruina la hacienda del Marquez y su casa?

Acaso una familia no mata de un cáncer o una anorexia o una drogadicción a sus hijos vacios de amor y llenos de plata, así como murió Sierva María?

No terminan los hijos siendo educados por las empleadas del servicio asi como Sierva María fue educada por los esclavos y onfrontados al crecer con los valores o antivalores de las latas clases sociales?

No es acaso evidente el señor Gabriel García Marquez? Es tan ridículo que la mayoría de los colombianos diga que Marquez es su autor favorito y que ellos mismos se tapen los ojos ante lo que dice el señor Marquez.

Es muy diciente de “algo” que Gabriel García no viva en su país donde todos supuestamente lo adoran ¿Por qué no vive usted acá señor Marquez si todos los colombianos lo queremos y hemos leído sus libros? No lo van a secuestrar, al contrario le vamos a hacer un altar a nuestro ídolo incomprendido. Yo sé usted porque no esta acá, porque probablemente al igual que yo, piense que esta sociedad está podrida, y yo lo entiendo señor, lo entiendo muy bien, aparte de podrida es tan estúpida, se leyeron todos su libros y no entendieron nada ja ja ja. No es una tragedia ser un escritor tan brillante en un país tan estúpido?

Yo lo quiero mucho señor Marquez (si, uno quiere a sus escritores), discúlpeme por haber sido una joven presuntuosa y arrogante con su obra, su nobel no fue en vano, como otros que he leído.

Usted como tipo brillante que es, supo que la gran tragedia del colombiano fue, es y será vivir de la imagen, del estatus, del apellido, del puesto, de la clase social, no importa que no haya comida en la mesa, lo importante es aparentar.

Ni hablar de la iglesia católica señor Marquez, tema complicado no? Si señor, la religión o la iglesia llego desde España a las misas y a los templos, pero no a las almas de los hombres, sí, nuestras almas estaban en otro lado, y supongo que las almas no son un ente que se traslada de aquí para alla cierto?

Y eso de que tenemos tantas sangres mezcladas que no sabemos ya ni quienes somos y no lo vamos a saber en siglos…. Es usted muy sabio señor Marquez, muy sabio, el siglo ha pasado y aun no lo sabemos.

No sabemos ni quiénes somos y creo que ya no sabemos siquiera donde están nuestras almas, no es eso una evidencia de nuestra total carencia de identidad?

Y que me dice de “en los remansos de la pasión empezaron a disfrutar también de los tedios del amor cotidiano”. “Disfrutar” de los tedios del amor cotidiano. Y esa pelea del Marquez con Dulce Olivia, cuando el Marquez le dice “ya ves, es así como hubiéramos terminado”, yo quiero terminar asi! (Donde esta Johana Q?) Tengo mucho que aprender de usted señor Marquez, mucho.

18 de mayo de 2009

Del Amor y Otros Demonios


Del Amor y Otros Demonios es un libro fascinante, que encanta, que te lleva y no te deja. Leer a Marquez es como leer fantasía pero una fantasía que parece verdad, lo del realismo mágico no es un cuento, no es mentira, no es un eufemismo, es verdad, el realismo mágico existe y se lo invento Gabriel Garcia Marquez, un colombiano, porque el tipo es un genio, es un prodigio, tiene un don que nadie tiene, que no le he visto a ningún escritor, su forma de escribir es irrepetible e incomparable con nadie. Llegar a ser un Marquez es una utopía, eso no lo logra nadie, es que cuando uno va leyendo escritores a veces pasa que uno dice “que buena forma de escribir, yo quisiera escribir así, me gusta ese estilo, se podría adoptar”, uno piensa ” aunque sea difícil escribir así, no es imposible, solo es cuestión de esfuerzo y dedicación”, pero con Marquez uno piensa ”ni en mil años podría escribir así, ni en mil años podría hacer descripciones así” es casi como un milagro literario, como Borges, en serio, no exagero.

Leer a mis 26 años a Márquez es pura felicidad, es como un reencuentro, es como un abrazo fuerte con alguien que hace tantos años no se veía, con alguien de otra vida, con alguien que no conocías pero que te parece que lo conocías desde siempre. Estoy tan feliz de que este libro haya estado en mi casa, que no lo haya regalado (como pensé en hacerlo en algún momento), estoy feliz de estar leyéndolo y que me parezca una maravilla literaria, una maravilla como de otro mundo y que sea del mundo donde vivo, de este país.

No se que paso, no se en que momento Márquez fue absolutamente rechazado por mi, será por ser una obligación leida en el colegio? Pero a Cortázar también me lo mandaron a leer y aun asi me enamore de el. No se que paso, será que me fastidio tanta pompa, tanto bombo, será que me fastidio que Marquez haya sido tomado como una tabla de salvación para la cultura colombiana, será que me molesto que sea un novel, será que que? No importa si es una tabla de salvación, no me importa si es un novel, no me importa si es el autor favorito del 90% de colombianos (que se leen un libro al año y que por lo tanto no tienen ni el mínimo criterio de escoger favoritismos literarios), no me importa nada de nada de lo que digan o lo que sea Márquez solo me importa y solo se que el tipo es un genio, que su creatividad es incomparable, casi que ilimitada, que sus descripciones no se parecen a nada a nadie, ni sus palabras, ni sus frases, es un prodigio, es un superdotado de la literatura.

El tipo es demasiado inteligente para escribir como escribe, para describir como describe, para narrar como narra, comparable con un Borges y superable a Cortazar. Y en medio de su fantasia o su magia, no deja la realidad, no deja el sarcasmo, no deja la ironía, no deja de retratar la realidad del ser colombiano: tan estúpido, tan codicioso, tan olvidado, tan poco amado, tan victimista, tan carente de voluntad, de autoreflexion, el colombiano facilista, cruel, negligente, cuya vida parece un chiste, el colombiano resignado, casi que impotente, descarado, en fin.

Es increíble ir leyendo un librito de una historia de criollos, nobles, indios, esclavos, marqueses, mestizos, escrito de una forma magistral, fascinante. Increíble porque nunca había leído literatura que tenga referencias históricas de costumbres directas a mi país, uno no se siente ajeno al libro, no se siente leyendo la cultura de otro país, ni las costumbres de otro país, uno se siente como “oh, así eran en parte mis antepasados, oh están hablando un poco de mi, de donde vengo”, es como un darse cuenta de lo que uno en parte es, es como cuando mi madre me cuenta historias de su niñez o adolescencia o como cuando me contaba historias de su abuelo y uno siente ese “oh, esos son mis antepasados?” es como si uno se sintiera vivo a lo largo de la historia, no se para mi eso es encantador, es conmovedor, es constructivo.

Leer a Marquez es solo cuestión de actitud, de envidiarse con sus descripciones, con sus adjetivos perfectos, adjetivos colombianos, adjetivos costumbristas, envidiarse con lo que hay detrás de sus historias, con la psicología colombiana de sus personajes, con sus diálogos tan colombianos, envidiarse con su espontaneidad, su autenticidad, con su ironía y su sarcasmo.